¡Hola ricuras!
Hoy os traigo la reseña de un libro que terminé de leer hace unas cuantas semanas, así que a ver que os parece ^^.
Título original: Fahrenheit 451
Autor: Ray Bradbury
Páginas: 272
Editorial: Minotauro
Fahrenheit 451. La temperatura a la que el papel se enciende y arde. Como 1984 de George Orwell, como Un mundo feliz de Aldous Huxley, Fahrenheit 451 describe una civilización occidental esclavizada por los media, los tranquilizantes y el conformismo. La visión de Bradbury es asombrosamente profética: las pantallas de televisión ocupan paredes y exhiben folletines interactivos, unos auriculares transmiten a todas horas una insípida corriente de música y noticias, en las avenidas los coches corren a 150 kilómetros por hora persiguiendo a peatones; y el cuerpo de bomberos, auxiliados por el Sabueso Mecánico, rastrea y elimina a los disidentes que conservan y leen libros.
Fragmento del libro:
—Hablas como una vieja.
—A veces soy vieja. Tengo miedo de las personas de mi edad. Se matan unos a otros. ¿Fue siempre así? Mi tío dice que no. El año pasado mataron a balazos a seis de mis amigos. Otros diez murieron destrozando automóviles. Les tengo miedo, y no les gusto porque tengo miedo. Mi tío dice que su abuelo recordaba una época en que los muchachos no se mataban entre sí. Pero eso fue hace mucho tiempo, cuando todo era diferente. Creían en la responsabilidad, dice mi tío. ¿Sabe? Yo soy responsable. Me zurraban en mi casa cuando era necesario, años atrás. Y hago todas las compras, y la limpieza de la casa a mano... Pero sobre todo me gusta observar a la gente. A veces me paso el día en el tren subterráneo, y miro y escucho a la gente. Me gusta imaginar quiénes son y qué hacen y a dónde van. A veces hasta voy a los parques de diversiones y me subo a los automóviles de reacción cuando corren por los suburbios a medianoche y a los policías no les importa con tal que la gente esté
asegurada. Con tal que tengan una póliza de diez mil, todos contentos. A veces me escurro por ahí y escucho en los subterráneos. O en los bares de bebidas sin alcohol. ¿Y sabe una cosa?
—¿Qué?
—La gente no habla de nada.
—Oh, tienen que hablar de algo.
—No, no, de nada. Citan automóviles, ropas, piscinas, y dicen ¡qué bien! Pero siempre repiten lo mismo, y nadie dice nada diferente, y la mayor parte del tiempo, en los cafés, hacen funcionar los gramófonos automáticos de chistes, y escuchan chistes viejos, o encienden la pared musical y las formas coloreadas se mueven para arriba y para abajo, pero son sólo figuras de color, abstractas. ¿Ha estado en los museos? Todo es abstracto. Mi tío dice que antes era distinto. Hace mucho tiempo los cuadros decían cosas, y hasta representaban gente.
—Tu tío dice, tu tío dice. Tu tío debe de ser un hombre notable.
—Lo es. Lo es de veras.
Mi opinión:
Leí este libro para clase Filosofía, pero a diferencia de otras lecturas obligatorias no me supuso un suplicio, ya que su sinopsis me llamaba un montón la atención, y por lo que la gente me había contado del libro, pensé que me gustaría mucho.
Nos encontramos en una sociedad distópica, donde las personas viven por y para la tecnología, y donde los bomberos no se dedican a apagar fuegos, sino a encenderlos para quemar libros. La lectura se ha convertido en algo prohibido ya que hace que la gente piense, y con ello les hace infelices. Montag, el protagonista de esta novela, es un bombero que empieza a plantearse que pueden ocultar los libros para que haya gente dispuesta a arriesgar su vida por ellos.
El libro empezó muy bien, me parecía interesante, pero según iba avanzando dejé de pensarlo. Es un libro muy corto, por lo que todo ocurre de forma muy precipitada, sin darte tiempo a disfrutar tranquilamente de la lectura. No se me ha hecho creíble la evolución tan rápida de Montag, el protagonista, que de una página a otra cambia prácticamente toda su forma de pensar.

Beatty y Mildred son otros personajes que me han resultado interesantes, pero al final me han dejado muy fría. Montag como protagonista ha sido toda una decepción, como ya os he comentado es un personaje que no me ha resultado nada creíble, y me ha sido imposible simpatizar con él.
En general creo que los personajes están muy mal construidos. A esta novela le han faltado páginas. Tiene una historia que da para bastante, y Bradbury la ha narrado de una forma tan precipitada que no le ha quedado tiempo para profundizar en los personajes, teniendo como resultado un libro con una trama de lo más atropellada, y unos personajes aburridos.
Tal vez este libro me ha decepcionado tanto porque todo el mundo dice maravillas sobre él. Ray Bradbury es considerado un autor de prestigio, y a veces pienso que la gente habla bien de ciertos libros solo por costumbre. Lees Fahrenheit 451, y aunque te haya resultado un libro del montón no lo puedes decir, porque claro, ¡lo ha escrito Ray Bradbury! La gente va a pensar que no entiendes de buena literatura... A mí me da lo mismo; no me ha gustado, me estaba imaginando una obra maestra y me he encontrado con un libro muy lejos de serlo.
Mi conclusión es que Fahrenheit 451 es un libro con muy buena premisa, pero que ha terminado siendo una novela precipitada, con unos personajes planos, que podía haber dado mucho de sí, pero que no lo ha hecho. Yo no os lo recomiendo, pero si seguís teniendo curiosidad, adelante, tal vez a vosotros os guste.
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